Las fiestas en Honor a Nuestra Señora de la Cabeza de Zújar están documentadas en el siglo XVIII, aunque hay indicios de celebración anteriormente, incorporándose la representación del Drama de Moros y Cristianos desde principios de siglo. Estas fiestas, se han mantenido prácticamente sin cambios, a salvo de las influencias levantinas.
Se desarrollan de acuerdo a una tradición construida con el paso de los siglos, habiendo conjugado el sabor rural y tradicional con el desarrollo moderno de este tipo de fiestas, siendo un caso singular de manifestación festiva, donde se une lo lúdico, los desfiles de moros y cristianos, la representación de una pieza teatral de moros y cristianos y la religiosidad popular.
El mantenimiento de la tradición ha permitido conservar íntegramente el texto de la representación del drama de moros y cristianos del Cautiverio y Rescate (conocida popularmente como los papeles) que se representa en Zújar, siendo el texto más antiguo de España y que se encuentra sin refundir, lo que le otorga un valor especial. Los actores que intervienen son del pueblo y cambian cada año, lo que refuerza el aspecto popular de drama.
Estas fiestas se han mantenido casi intactas, con muy ligeras modificaciones, durante siglos. Por esta razón, se han configurado, en los inicios del siglo XXI, como una de las fiestas más genuinas de la provincia de Granda, de un alto valor estético y turístico.
La celebración de las Fiestas van desde el sábado anterior al último domingo de abril hasta el martes siguiente. Desde hace unos años, el viernes anterior se realiza el pregón de fiestas y a la medianoche una estruendosa tamborrada anuncia el inicio de las fiestas.
Nueve días antes, comienza una novena en honor a la Virgen de la Cabeza, llamando a los feligreses no con toques de campana, sino con el disparo de cohetes.
Desde el domingo anterior, todos los días sale la caja. Dos personas (una del tercio de los moros y otra del tercio de los cristianos) recorren las calles del pueblo anunciando la llegada de las Fiestas. Los niños les siguen bailando y agitando ramas de saúco hasta la casa de los 6 Oficiales que ese año se encargan de las Fiestas, quienes reparten caramelos y chucherías entre los niños.

De forma voluntaria los oficiales se inscriben en los oficios en número de 6 cada años, correspondiendo 3 al tercio de los moros y 3 al tercio de los cristianos. Las casas de los oficiales son una suerte, ya que los oficiales cristianos han de conseguir los actores cristianos para la representación y asegurarse que en los desfiles participe tropa cristiana. El oficial cristiano de más edad se encarga de conseguir el Ángel, el siguiente el capitán cristiano y el menor el actor que interpreta a Minardo, criado del capitán.
Del mismo modo, el oficial moro de más edad ha de procurar encontrar al actor que interprete el personaje del Luzbel (el demonio), el siguiente el capitán moro, y el menor el personaje del criado (Zelín).
Es el Tercio de Diablos el encargado de formar la tropa de diablillos que intervienen en los desfiles y en la representación teatral

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